Conchita baja el volumen eurovisivo y sigue adelante, sin aspavientos

No hubo comunicado solemne.
Ni vídeo con música de fondo.
Ni siquiera una frase pensada para titular fácil.

Conchita Wurst simplemente escribió que se retira del contexto eurovisivo. Así, sin rodeos. Y cuanto más se lee su mensaje, más claro queda que no es una ruptura, sino una decisión bastante bien medida.

“Como artista, el cambio es mi mayor constante”, explicó. Quiere soltar lastre para centrarse en otros proyectos profesionales y dejar espacio a cosas nuevas. No suena a huida. Suena a alguien que sabe exactamente cuándo cerrar una etapa.

Eurovisión no desaparece, solo cambia de sitio

Conchita no reniega del festival. Al contrario. Lo coloca donde parece quererlo ahora: en el pasado que pesa, pero no empuja.

“La conexión con Eurovisión permanece”, escribió, “como parte de mi historia, no como el lugar de mis próximos pasos”.

Dicho de otra forma: Eurovisión importa, pero ya no marca la agenda. Para alguien cuya imagen está ligada para siempre al certamen, es una línea trazada con bastante elegancia.

Tom Neuwirth, la persona detrás del personaje, también dejó claro que la decisión es personal y que no habrá más comentarios. Traducido: no esperes explicaciones adicionales ni rondas de entrevistas justificativas.

Un cambio que encaja con el momento

A principios de año, Conchita había dejado caer que estaría presente de algún modo en el próximo Eurovision Song Contest, que se celebrará en Viena del 12 al 16 de mayo en la Wiener Stadthalle.

En aquel momento fue deliberadamente ambigua. Ahora todo encaja mejor.

Desde la televisión pública austriaca, la reacción ha sido tranquila. Michael Krön, productor ejecutivo del festival en ORF, ha señalado que respetan la decisión y ha recordado que la aportación de Conchita forma parte esencial de la historia eurovisiva del país. Lo justo. Y suficiente.

Una huella que no necesita recordatorios

Conchita Wurst ganó Eurovisión en 2014 con Rise Like A Phoenix. Ese momento no necesita relecturas constantes para seguir teniendo peso. Está ahí. Fijo.

Austria vuelve a ser anfitriona tras la victoria de JJ el año pasado, lo que confirma que la herencia eurovisiva reciente está bien asentada. En ese contexto, dar un paso atrás no suena a pérdida de relevancia, sino a seguridad.

Eurovisión tiene tendencia a retener a sus iconos. Algunos se quedan orbitando durante años. Otros prefieren cambiar de paisaje antes de que eso ocurra.

Conchita ha optado por lo segundo.
Sin ruido.
Sin necesidad de subrayarlo.

Y, curiosamente, eso dice bastante más que muchos regresos anunciados a bombo y platillo.

Fuente: Kronen Zeitung

También te podría gustar...