Urtasun se planta por Eurovisión 2026: “No hay motivo para levantar el boicot a Israel”

Cuando aún no hay ni escenario, ni presentadores, ni canciones confirmadas, Eurovisión 2026 ya vibra… pero de tensión política. Y esta vez no es una indirecta entre delegaciones ni un rifirrafe en redes de eurofans: es el ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, quien ha disparado el titular más incómodo de la temporada.

En un desayuno informativo celebrado este lunes en Madrid, Urtasun no dejó margen a la ambigüedad. Mientras la Unión Europea de Radiodifusión anuncia cambios en el sistema de votación “para reforzar la neutralidad”, el Gobierno español insiste en que no existe ninguna razón para relajar el boicot cultural contra Israel si finalmente participa en Viena 2026.

Según el ministro, el reciente alto el fuego en Gaza no ha sido respetado y los ataques continúan. Y con ese argumento, España mantiene su línea: no se puede hablar de normalidad cultural mientras se vulneran los derechos humanos.

“El boicot cultural fue decisivo contra el apartheid en Sudáfrica. Tiene que seguir ejerciéndose con quien comete la mayor atrocidad del siglo XXI”, declaró.

Mientras tanto, la UER intenta recomponer una imagen cada vez más resquebrajada. La organización ha presentado nuevos ajustes en el sistema de votación para 2026, subrayando la idea de que el festival debe permanecer “neutral” y “no instrumentalizado”. Sin embargo, esa narrativa comienza a chirriar cuando quienes alzan la voz son, precisamente, las televisiones públicas de varios países.

España no está sola. Otras cadenas europeas han manifestado, en mayor o menor medida, sus dudas ante una hipotética participación israelí. La sombra del boicot ya no es una amenaza teórica: empieza a parecer un escenario posible.

Y en este punto, Eurovisión deja de ser solo un concurso musical para convertirse, otra vez, en un incómodo espejo de la realidad geopolítica del continente.

RTVE, en una posición cada vez más firme

Aunque RTVE no ha emitido un comunicado definitivo sobre su participación en Viena, la postura del ministro refuerza el rumbo marcado en los últimos meses: España no quiere ser cómplice de lo que considera un lavado cultural dentro de un contexto bélico activo.

Además, Urtasun recordó que España ya está implicada en acciones concretas de apoyo a la cultura palestina, con aportaciones económicas a programas de la UNESCO, residencias artísticas de emergencia y proyectos vinculados al programa Cultura para la Paz.

El mensaje es claro: Eurovisión no está por encima de los derechos humanos, o al menos no para el Gobierno español.

La UER, bajo presión… otra vez

La gran decisión llegará a principios de diciembre, cuando se reúna la Asamblea General de la UER. Sobre la mesa habrá algo más que nuevas reglas de votación: se debatirá, directa o indirectamente, si Israel debe o no estar en el escenario de Viena.

Eso sí, la organización ya ha dejado caer que no habrá votación específica si no se considera que la neutralidad del concurso está comprometida. Una frase que, en el actual contexto, suena casi a ironía diplomática.

Y mientras tanto, el contador avanza:

Viena espera en mayo de 2026.
Las canciones aún no existen.
La polémica, en cambio, ya está en modo estribillo.

Fuente: RTVE

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