Melody, TVE y Cachitos: cuando el “yo” fue protagonista incluso en los rótulos

Photo: Corinne Cumming (EBU)

2025 fue ese año en el que Melody fue a Festival de Eurovisión, volvió a casa y decidió que el silencio post-Eurovisión era una opción burguesa que no iba con ella.

España quedó antepenúltima en Basilea, pero eso fue casi anecdótico. Lo potente vino después, cuando Melody aterrizó en Prado del Rey con una rueda de prensa tan larga que parecía una versión extendida con escenas eliminadas. Allí dejó claro que su relación con RTVE no había terminado con fuegos artificiales, sino más bien con un “ya hablaremos”.

Pantallas que no eran las que ella quería. Decisiones que no pasaban por ella. Una puesta en escena correcta, sí, pero no esa que ella habría hecho si le hubieran dejado el mando. Todo contado con educación, pero también con ese tono tan reconocible de “yo lo tenía claro, otros no tanto”.

El momento Broncano: humor sí, pero no conmigo

El conflicto subió de nivel cuando Melody señaló a David Broncano y a La Revuelta. No por hacer humor, que de eso sabe, sino por reírse de algo que a ella no le hacía ninguna gracia: pedir descanso, hablar de salud mental y acabar convertida en chiste de sobremesa.

Melody pidió parar. Melody se fue a casa con su hijo. Melody no hizo promo. Y eso, en televisión, sigue interpretándose como una afrenta personal. Broncano respondió molesto. Porque aquí todos hablan de empatía hasta que alguien la ejerce.

Hormigas, sofá y una frase que lo dijo todo

En lugar de ir a La Revuelta, Melody eligió El Hormiguero. Allí el tono fue más suave, menos pólvora, pero dejó una frase que no necesitaba ironía añadida: para quedar la 24ª, prefería haberse equivocado ella. Traducción simultánea: mejor cargar con el error propio que con el ajeno.

Y el tema pareció quedarse en pausa. Como esas discusiones que se dejan “para otro día”.

Nochevieja: Instagram en modo paz, La 2 en modo cuchillo

31 de diciembre. Melody abre la noche deseando suerte a Cristina Pedroche, con foto incluida y entusiasmo real. Buen rollo. Sonrisas. Año nuevo, vida nueva.

Mientras tanto, Cachitos de hierro y cromo hace lo suyo. Saca los rótulos y recuerda Esa Diva a su manera. Uno compara el ruido mediático con un bluf memorable. Otro afila más fino y se ríe directamente del yoísmo: del “yo decidí”, “yo quería”, “yo sabía”, “yo intuía”. No del juguete. Del ego. De ese “yo” repetido que los rótulos subrayaban como si fueran correctores ortográficos con mala intención.

Nada sutil. Nada accidental. Cachitos no se equivoca cuando apunta.

Y aquí seguimos

Eurovisión 2025 quedó atrás. La candidatura está cerrada. Pero la relación entre Melody y RTVE sigue en ese punto incómodo en el que nadie se insulta abiertamente, pero tampoco se manda postales.

Ironía cruzada. Indirectas servidas en festivo. Y la confirmación de que, en España, Eurovisión dura una semana…
pero el post-Eurovisión se estira lo que haga falta.

Fuente: El Plural

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