Massiel: La voz indomable que ganó Eurovisión y ahora lucha contra el cáncer

La leyenda viva de la música española, Massiel, ha abierto su corazón en el programa ¡De viernes!, de Telecinco, con una noticia que ha conmocionado a fans y colegas: le han diagnosticado cáncer de pulmón. A sus 77 años, la artista madrileña, eterna ganadora de Eurovisión 1968 con La, la, la, ha confesado entre lágrimas y sonrisas: «Estoy viva de milagro. Sobrevivir ha sido una batalla jodida».

«Había que llevarse casi un pulmón»: La cruda batalla médica

Massiel, cuyo nombre real es María de los Ángeles Santamaría Espinosa, relató con su icónica franqueza —esa que la convirtió en La tanqueta de Leganitos— el calvario que comenzó con un malestar persistente. «Me hicieron todo tipo de pruebas y ahí estaba: un cáncer de pulmón», explicó. La intervención quirúrgica fue drástica —«casi me quitan un pulmón»—, seguida de un agotador tratamiento de quimioterapia que define como «un viaje por el infierno».

Pero Massiel no es de las que se rinden. «Soy cabezota, como siempre», bromeó, recordando a esa joven de 21 años que en 1968 plantó cara al régimen franquista, a Cliff Richard (el gran favorito de Eurovisión) y hasta a las convenciones de la época con un vestido de Courrèges que dejó a Europa sin aliento.

De Eurovisión a la canción protesta: Una vida de récords y rebeldía

Su historia es un temazo con estrofas de oro:

  •  1968: Con La, la, la, sustituyó a Serrat (que se negó a cantar en español) y ganó Eurovisión por un punto. Franco la celebró como heroína… hasta que ella rechazó el Lazo de Isabel la Católica. «No soy decorativa», sentenció.
  • Cine y discos: Rodó una decena de películas y grabó más de 50 discos, desde baladas como Rosas en el mar (de Aute) hasta temas pop como Eres o Lady Veneno.
  •  Rompedora: Introdujo en España a Astor Piazzolla, abrazó la canción protesta con Rufo el pescador y en los 80 electrizó con Tiempos difíciles.

Família, pérdidas y legado

El último año no ha sido fácil. En 2024 perdió a su hermano pequeño, Emilio, un golpe que suma a su lucha contra la enfermedad. Hija del promotor Emilio Santamaría (manager de Miguel Ríos), Massiel siempre fue la oveja negra que eligió el arte sobre los deseos paternos. «Mi padre quería que fuera bailarina, pero yo necesitaba gritar», contó una vez.

¿Por qué Massiel sigue siendo un icono?

Porque es incorregible. Porque en los 70, cuando España dormía bajo la censura, ella cantaba a la libertad con Carabina 30-30. Porque en los 80, mientras otros repetían fórmulas, ella exploraba el pop sin complejos. Y porque hoy, frente al cáncer, sigue escupiendo verdades sin filtro: «La vida es esto: subes al escenario, te caes, y te levantas aunque sea arrastrándote».

Epílogo: La tanqueta sigue en pie

Mientras esperamos su próxima batalla —y ojalá, su próximo triunfo—, Massiel nos deja una lección: la misma que enseñó en 1968. La vida se gana cantando, aunque la nota sea desafinada.

Fuente: El mundo