Malta se pone seria (y sentimental) con los presentadores del MESC 2026

A veces no hace falta leer todo el reglamento ni escuchar las canciones para entender qué tipo de preselección quiere montar un país. Basta con mirar quién va a presentar el show.
Y en el caso del Malta Eurovision Song Contest 2026, Malta ha hablado bastante claro.
Para la edición de 2026, Public Broadcasting Services ha apostado por un trío de presentadores que no es casual, ni decorativo, ni pensado solo para rellenar tiempos muertos entre actuaciones. Aquí hay intención. Y memoria.
Keane Cutajar, el ancla que mantiene el rumbo
El encargado de llevar el timón será Keane Cutajar, un rostro más que conocido para el público maltés. No es el típico presentador que busca robar foco. Y eso, en un directo eurovisivo, es oro.
Keane es el que mantiene la calma cuando algo falla, el que sabe estirar segundos si hace falta y el que no convierte un problema técnico en un drama nacional. Todo festival necesita a alguien así.
Destiny y Gaia: esto ya no va solo de presentar
Y luego están ellas. Destiny Chukunyere y Gaia Cauchi.
Dos ganadoras de Eurovisión Junior. Dos nombres clave en la historia eurovisiva de Malta. Y ahora, juntas, sobre el escenario como presentadoras.
Esto no es nostalgia barata. Es Malta diciendo: “esto lo hemos vivido”. Destiny sabe lo que es pasar por la maquinaria eurovisiva completa, con expectativas, presión y focos internacionales. Gaia representa el origen, ese primer momento en el que todo empieza y te cambia la vida.
Verlas ahí no es un guiño. Es un mensaje.
El tema encaja. Y mucho.
El lema del MESC 2026 es “L-ewwel lejla li ħabbejt” (“Nunca olvidas tu primera vez”). Y de repente, todo cuadra.
Primer escenario. Primer gran aplauso. Primera victoria que te coloca en el mapa. Destiny y Gaia son, literalmente, la personificación de ese concepto. No hace falta explicarlo con un vídeo emotivo de dos minutos. Está ahí, delante de la cámara.
Menos fuegos artificiales, más seguridad
El MESC 2026 se celebrará en dos galas en directo, con canciones, votaciones y debates infinitos en redes, como siempre. Pero la elección de los presentadores deja claro que Malta no quiere un circo descontrolado.
Quiere un festival con identidad, con confianza y con gente que sabe exactamente lo que significa estar ahí arriba.
No es una reinvención radical. Es algo más inteligente: apropiarse de su propia historia eurovisiva.
Y a veces, con eso basta.
Porque cuando los micrófonos están en las manos adecuadas, el espectáculo ya tiene medio camino hecho.
Fuente: PBS