Laura Pausini deja de visitar Sanremo y pasa a quedarse (que no es lo mismo)

Hay artistas que vuelven a Sanremo para cantar un tema, saludar y marcharse con el aplauso bien doblado en el bolsillo.
Y luego está Laura Pausini, que este año ha decidido algo bastante más serio: copresentar el Festival durante las cinco noches.

No como superinvitada.
No como homenaje con música de fondo.
Como alguien que se queda cuando el directo se alarga, cuando el ritmo flojea y cuando Sanremo hace… cosas de Sanremo.

Junto a Carlo Conti, Pausini será uno de los pilares visibles de la 76ª edición del Festival di Sanremo, desde el escenario del Teatro Ariston.

Sanremo no se olvida, se acumula

La historia entre Pausini y Sanremo no es ligera. Aquí empezó todo en 1993. Volvió en 1994. Y después regresó una y otra vez, ya convertida en una figura internacional, entre 2001 y 2022. Siempre como invitada. Siempre de paso.

Presentar el festival es otra cosa.
Es no tener canción refugio.
Es sostener el ritmo.
Es estar ahí incluso cuando no pasa nada.

Y aun así, ha dicho que sí.

Carlo Conti no ha elegido nostalgia

Cuando Conti anunció su nombre, habló de entusiasmo, de complicidad y de la alegría de compartir el festival con una artista fuerte, carismática y divertida. Y esa última palabra importa, porque Sanremo no se aguanta solo con prestigio: también necesita cercanía.

Habrá copresentadores distintos cada noche, como manda la tradición reciente. Pero Pausini será la constante. La cara reconocible cuando el festival empiece a estirarse más de la cuenta.

Esto no es un gesto sentimental. Es una decisión con cabeza.

“Sanremo es mi destino”

Las palabras de Pausini no suenan a frase de dossier. Ha dicho que Sanremo es su destino, su sonrisa, su tentación y también su miedo. Que aquí nació artísticamente y que volver ahora, para presentar la edición número 76, la emociona y la impone a partes iguales.

No habla como alguien que vuelve para cerrar un círculo.
Habla como alguien que sabe que el círculo sigue abierto.

Experiencia en directo no le falta

Y hay un detalle que conviene recordar. Pausini ya ha pasado por uno de los mayores escaparates televisivos posibles: en 2022 fue una de las presentadoras de Eurovision Song Contest, celebrado en Turín.

Eso no es poca cosa. Millones de espectadores, presión constante, cero margen para esconderse. Sanremo es distinto, sí, pero el músculo es el mismo. Y Laura ya lo ha probado.

No es un regreso. Es un cambio de rol.

Esto no suena a “vuelvo a casa”.
Suena a “ahora me toca estar aquí”.

Sanremo tiene una habilidad especial para decidir cuándo alguien deja de ser invitado y pasa a formar parte del engranaje. Este año, Laura Pausini cruza esa línea sin discursos grandilocuentes.

No viene a recordar quién fue.
Viene a ayudar a que el festival funcione.

Y en el Ariston, eso es casi más importante que cantar bien.

Fuente: Davide Maggio

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