Israel mueve ficha: Noam Bettan gana HaKokhav HaBa y ya tiene billete para Eurovisión 2026

La noche tenía final de talent show, tensión televisiva y ese puntito de “esto va en serio”. Israel ya ha elegido a su representante para Eurovisión 2026 y el nombre es Noam Bettan, proclamado ganador de la edición eurovisiva de HaKokhav HaBa. Objetivo desbloqueado: billete directo a Viena.

La final se estructuró en dos rondas bien diferenciadas, de las que no perdona ninguna. En la primera, los cuatro finalistas —Alona Erez, Gal de Paz, Shira Zloof y el propio Bettan— interpretaron canciones en hebreo. Una ronda de identidad, emoción y nervios donde Alona Erez se quedó a las puertas de la siguiente fase.

La segunda ya fue otra historia: éxitos internacionales, foco total en el directo y una votación combinada que mezcló televotojurado del programa y un jurado adicional. Aquí Bettan no solo resistió, sino que arrasó.

Un ganador claro… también en números

En la votación de jurados, Noam Bettan se impuso con autoridad, y el público terminó de cerrar el círculo dándole un apoyo muy superior al de sus rivales. Traducción eurofan: consenso total, algo que no siempre ocurre y que en Israel se celebra casi como un pequeño milagro televisivo.

La canción llegará más tarde (y eso ya es tradición)

Como manda la costumbre en el país, la gala no sirvió para elegir la canción que defenderá Israel en Eurovisión. Esa llegará mediante un proceso interno y se presentará en marzo, dejando tiempo para ajustar, pulir y pensar estratégicamente en Viena.

Durante la emisión, los concursantes aprovecharon el foco para lanzar mensajes de amor y paz en relación con la situación en Gaza, un momento sobrio que contrastó con el tono competitivo de la noche y recordó que Eurovisión nunca vive completamente aislada del mundo real.

Nuevo relevo, nuevas expectativas

Noam Bettan toma ahora el testigo de Yuval Raphael, que el año pasado firmó una potentísima segunda posición en Basilea con “A New Day Will Rise”. El listón está alto, sí, pero si algo dejó claro esta final es que Israel confía —y mucho— en su nueva apuesta.

La canción aún no la conocemos.
El nombre, ya sí.
Y a partir de ahora, empieza el verdadero partido eurovisivo.

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