Israel elegirá a su representante para Eurovisión 2026 el 20 de enero… y el ambiente ya pesa

La fecha ya está marcada en rojo.
Israel elegirá a su representante para Eurovisión 2026 el martes 20 de enero, durante la gran final de HaKokhav HaBa. En cualquier otro año, esto sería el arranque oficial del hype eurovisivo. Este año, no tanto.
No es que falte expectación. Es que el contexto lo cambia todo.
Cuatro finalistas, una decisión y muy poco margen para respirar
Solo cuatro concursantes llegarán a la final. El esquema es sencillo y bastante cruel: una actuación cada uno, eliminación inmediata para uno de ellos y, después, una última ronda entre los tres supervivientes.
La votación se abrirá a través de la app, se alargará más de lo cómodo y los resultados se irán revelando poco a poco. Primero el jurado. Luego más jurado. Al final, el público. Todo muy Eurovisión. Todo muy tenso.
El formato no es nuevo. La sensación sí.
El jurado no cambia, la presión tampoco baja
El panel de jueces será el mismo de toda la temporada. Nombres conocidos, experiencia de sobra y cero improvisación. Pero este año su decisión pesa más.
No están eligiendo solo a quien gana un programa de televisión. Están señalando a la persona que tendrá que subirse a un escenario europeo en uno de los momentos más incómodos que se recuerdan para el festival.
Ganar el programa no significa tener canción
Y aquí viene la parte que siempre se olvida fuera de Israel: ganar HaKokhav HaBa no significa tener ya la canción de Eurovisión.
Eso llega después. Convocatoria abierta, canciones enviadas, comités, debates y descartes. Muchísimos descartes. Así que, incluso cuando el confeti caiga el 20 de enero, el verdadero dolor de cabeza seguirá esperando entre bambalinas.
Por qué todo se vive con tanta intensidad
Parte de la tensión tiene una explicación sencilla: audiencia. La final del año pasado fue una de las emisiones más vistas de todo el año en Israel. Cuando un programa llega a esas cifras, deja de ser solo entretenimiento.
Se convierte en conversación nacional.
Y Eurovisión entra de lleno en terrenos que ya no son solo musicales.
El precedente reciente tampoco ayuda a relajarse
Israel no llega a esta edición desde la discreción. Viene de un segundo puesto, de ganar el televoto y de encadenar varios Top 5 consecutivos. Eso no da margen para el “a ver qué pasa”.
Quien gane el 20 de enero no empieza de cero. Empieza con expectativas altas y paciencia baja.
El 20 de enero no cierra nada
La final servirá para elegir un nombre.
No servirá para cerrar el debate.
La canción todavía tendrá que aparecer. El relato tendrá que construirse. Y Eurovisión 2026 aún no ha empezado a lanzar sus propias sorpresas.
Pero una cosa está clara:
en Israel, la temporada eurovisiva ya ha empezado.
Y esta vez, nadie finge que sea solo música.
Fuente: EuroMix