HRT mueve ficha: Zagreb toma el mando de una Dora 2026 que ya olía a mudanza

La HRT ha decidido que Dora 2026 se celebre en Zagreb, y la noticia ha caído en el fandom croata como una de esas sorpresas que no sorprenden a nadie. Después de años venerando el escenario de Opatija, el ente público ha tirado de pragmatismo y ha mandado el festival al estudio del HRT en Prisavlje, que igual no tendrá el glamour marinero, pero sí cables, focos y control real de la producción. Vamos, lo que un broadcaster suele necesitar para no sufrir taquicardias el día de la final.
En su comunicado, la tele croata le manda un abrazo institucional a Opatija por “todos estos años de colaboración”. Muy bonito todo, muy europeo, muy diplomático. Pero todos sabemos leer entre líneas: este 2026 viene cargado de aniversarios, con 100 años de radio y 70 de televisión, además de los Juegos Olímpicos de invierno y el Mundial de fútbol, así que Opatija tenía menos opciones que un país balcánico intentando ganar el jurado británico.
La Dora se emitirá en directo por HTV, HRTi y la web del ente, como siempre, y se celebrará en febrero. Hasta aquí, lo normal. Lo interesante es ese mensaje implícito de “este año necesitamos control total”, algo que cualquier eurofan veterano sabe detectar como un murmullo de “queremos que esto quede bonito en cámara porque Europa va a estar mirando.”
Zagreb, al final, es una elección lógica. No tendrá el aura nostálgica de Opatija, pero sí la infraestructura y un poco más de sentido común en un año en el que HRT quiere celebrar su propia existencia como si fueran los Rolling Stones de la radiodifusión. Lo cual, siendo sinceros, tiene su gracia: un país que ha estado un poco perdido en Eurovisión estos últimos años de pronto decide ponerse serio justo en un aniversario redondo. A veces la historia tiene ese tipo de ironías.
El fandom, cómo no, ya está dividido: unos llorando por Opatija, otros encantados con ver una edición sin goteras ni ecos raros de teatro antiguo. Pero todos, absolutamente todos, están esperando lo mismo: que esta mudanza sea el empujón que Croacia necesita para dejar de jugar a la ruleta rusa eurovisiva y dar un paso firme hacia una candidatura que no se diluya en semifinales.
Fuente: Opatija