Francia se baja de organizar Eurovisión Junior 2026: cuando el dinero pesa más que los éxitos

Francia ha dicho basta. Y no precisamente por falta de interés.
La radiotelevisión pública France Télévisions ha confirmado que no organizará el Eurovisión Junior 2026, una decisión que llega como parte de su nuevo presupuesto para el próximo año y que deja claro hasta qué punto los recortes están marcando el rumbo de las televisiones públicas europeas.
Porque no estamos hablando de un país desentendido del formato. Todo lo contrario.
Un adiós que no es por desamor
En los últimos años, Francia se había convertido en uno de los grandes pilares de Eurovisión Junior. Victorias, buenas audiencias, apuestas cuidadas y ediciones organizadas con ambición y mimo. Francia había pasado de actor secundario a motor del certamen.
Precisamente por eso, la noticia sorprende… y preocupa.
La renuncia no responde a un cambio de estrategia artística ni a una pérdida de interés por el concurso infantil. Responde, simple y llanamente, a una cuestión presupuestaria.
Recortes, ajustes y decisiones incómodas
El presupuesto de France Télévisions para 2026 ha sido aprobado bajo una fuerte presión económica: menos financiación pública, inflación acumulada y la necesidad de absorber déficits de ejercicios anteriores. El resultado es una política de ajustes que afecta a casi todas las áreas del grupo.
Programas que desaparecen, menos inversión en contenidos, reducción de plantilla, posibles ventas de derechos deportivos… y, en ese contexto, organizar un evento internacional como Eurovisión Junior pasa de ser una oportunidad a convertirse en un lujo.
Un lujo que, esta vez, Francia no se puede permitir.
Un mensaje más grande que el propio Junior
Más allá del impacto directo en Eurovisión Junior, la decisión lanza un mensaje claro: ni siquiera los proyectos que funcionan están a salvo cuando los presupuestos se tensan.
La música, los eventos culturales y los formatos internacionales suelen ser los primeros en entrar en la lista de sacrificios. Son visibles, costosos y fáciles de justificar como “prescindibles”, aunque su valor cultural y simbólico sea enorme.
Francia no abandona Eurovisión Junior como concurso, pero sí renuncia a asumir el papel de anfitriona. Y ese matiz lo dice todo.
¿Y ahora qué?
Eurovisión Junior 2026 se celebrará, eso es seguro. Otro país tomará el relevo y el festival seguirá adelante. Pero la salida de Francia del tablero organizativo deja un vacío importante y abre una pregunta incómoda:
¿cuántas televisiones públicas pueden permitirse hoy organizar un certamen internacional sin poner en riesgo su equilibrio financiero?
Para Francia, este movimiento marca el cierre —al menos temporal— de una etapa especialmente brillante en su relación con Eurovisión Junior. Para el festival, es un recordatorio de que el éxito no siempre basta cuando el contexto económico aprieta.
A veces, las noticias eurovisivas más relevantes no tienen que ver con canciones, artistas o resultados.
Tienen que ver con quién puede seguir encendiendo las luces… y quién, esta vez, tiene que apagarlas.
Fuente: France Télévisions