Chipre se adelanta a todos y elige a Antigoni para Eurovisión 2026: pop mediterráneo, descaro británico y cero tiempo que perder

Chipre no estaba de humor para hacer suspense este año. Mientras medio continente sigue preguntándose si abrir o no sus pre-selecciones, la CyBC ya ha puesto la primera ficha sobre la mesa: la representante para Eurovisión 2026 será la cantante Antigoni. Y, con esto, la isla mantiene su ya consolidada costumbre de ser “la empollona que entrega el proyecto antes incluso de que haya deberes”, algo que vienen repitiendo religiosamente desde 2023.
Antigoni Buxton, nacida y criada en el norte de Londres en una familia greco-chipriota, no es una desconocida para la audiencia británica. En 2022 apareció en Love Island, el reality que nunca sabremos si es más famoso por sus parejas fugaces o por hacer historia en el índice UV de la piel británica. Pero quedarse ahí sería injusto. Después del programa, Antigoni ha lanzado varios singles sólidos como Sleeping Alone, Habibi o el creciente You Can Have Him, demostrando que no es “una ex-Love Island que ahora canta”, sino una artista pop con proyecto propio.
Su estilo mezcla instrumentación mediterránea con una producción moderna que suena a playlist editorial de Spotify pero con bouzouki escondido entre capas de synth-pop. Una fórmula que ya probó en directo la semana pasada, cuando abrió el concierto de Eleni Foureira en Londres y dejó claro que, si va a Viena, no será para hacer de figurante en la green room.
Y, claro, aquí aparece el fantasma de Fuego. Desde que Chipre rozó la gloria en 2018 con Eleni y sus ventiladores, el país vive atrapado entre dos frases: “podemos ganarlo” y “¿cómo demonios seguimos sin haber ganado?”. Tres quintos puestos, un segundo, más de cuarenta participaciones y ninguna victoria: el récord chipriota es tan doloroso que ya ha pasado de tragedia a running joke oficial de Eurovisión.
Pero de cara al 70º aniversario del festival, la jugada tiene sentido: una artista con doble identidad cultural, presencia en la industria británica y ADN chipriota suficiente como para meter un derbake cuando haga falta. ¿Qué enviará? ¿Otro fuego? ¿Una balada dramática? ¿Un híbrido de twerking étnico y producción londinense? Chipre lo sabe. Nosotros, de momento, no.
Lo que sí está claro es esto: el país entra en la edición 2026 con ventaja emocional, representante confirmada y alguien que realmente quiere estar ahí. Y en una competición donde algunos países eligen a su artista como quien hereda un gato, eso ya es medio camino hecho.
Fuente: Cybc (Instagram)