Austria insiste: Israel “debe estar” en Eurovisión 2026 mientras Viena persigue un récord de países

Austria ha decidido que si Eurovisión 2026 va a convertirse en un sudoku diplomático, más vale hacerlo con buena iluminación y un café vienés en la mano. En un encuentro con la prensa, Roland Weißmann, director general del ORF, defendió sin rodeos la participación de Israel en el festival que organizará Viena: según él, Eurovisión es “el mayor espectáculo de entretenimiento del mundo” y no un campo de batalla político. Lo dijo con esa calma centroeuropea que provoca urticaria al resto del continente.
La calma, sin embargo, dura poco. España, Irlanda y otros países han deslizado la posibilidad de boicotear el festival si Israel pisa el escenario en plena guerra de Gaza. Weißmann, diplomático hasta la exasperación, pidió paciencia e insinuó que la gran decisión se tomará en la Asamblea General de la EBU, el 4 y 5 de diciembre, donde se votarán nuevas reglas. Qué reglas exactamente… bueno, eso “lo anunciará la EBU”, dijo, con la sonrisa de quien claramente sabe más de lo que está diciendo.
Su postura es cristalina: Israel debe participar, punto. “Israel pertenece, naturalmente, a Eurovisión”, insistió, recordando que el ESC pertenece a los radiodifusores públicos, no a los gobiernos. Traducción: el ORF no piensa sacar a nadie de la fiesta.
Mientras Europa discute, Austria hace lo que mejor sabe: organizar. Weißmann adelantó que su objetivo es reunir una cifra récord de países, superando los 43 existentes. Y por ahora va bien encaminado: Bulgaria, Rumanía y Moldavia, todas ausentes recientemente, quieren volver. Y entonces soltó la frase que nadie vio venir: “Hurra, hurra… ¡Canadá!” Sí, Canadá quiere debutar en Viena 2026, porque la globalización también baila con lentejuelas.
Los preparativos siguen a toda velocidad: habrá 90.000 entradas, con un sistema en dos fases para evitar que Suecia vuelva a romper servidores. La primera fase de registro abre el 24 de noviembre en las webs del ORF y la EBU. Más vale tener las tarjetas listas.
El ORF también busca 800 voluntarios, bailarines y cantantes stand-in para los ensayos, y los artistas de Vienna Calling, la preselección austríaca, cuyo casting empieza ya. Incluso las famosas postales regresarán al espíritu clásico: artistas filmados en sus países, “teletransportados” a paisajes austríacos, y disponibles en formato físico como souvenirs. Una mezcla entre nostalgia y marketing que seguramente funcionará.
El gran misterio sigue siendo el escenario y los presentadores. Weißmann solo se permitió un guiño: lo de Basel este año fue “fantástico”, pero Viena puede “superarlo”. Modestos no son.
A 175 días del primer semifinal, Austria parece tenerlo todo bajo control mientras el resto del continente va por el pasillo con una olla a presión. La EBU hablará en diciembre, algunos países amenazan con irse, y Viena sonríe como quien sabe que, al final, Eurovisión siempre sobrevive a la tormenta.
Porque sí: cada año prometemos que será “solo música”. Y cada año terminamos viendo diplomacia, drama y medio mundo afinando cuchillos. Eurovisión 2026 no será la excepción.
Fuente: Kurier