Austria empieza a mover ficha en seguridad antes de Eurovisión 2026 y no era precisamente pronto

Eurovisión 2026 en Viena no va solo de escenarios espectaculares, realizaciones milimétricas y postales bonitas. También va de todo lo que no se ve en cámara. Y ahí es donde Austria ha decidido, por fin, mirar de frente a un tema incómodo: cómo funciona su sector de seguridad privada.

Con la cuenta atrás ya en marcha para el Eurovision Song Contest 2026, el Gobierno de Austria está impulsando cambios importantes en el marco legal que regula a las empresas de seguridad privada. El objetivo oficial es mejorar la supervisión y la calidad del servicio. El subtexto es bastante claro: el sistema actual no aguanta bien un evento de esta magnitud.

Un sistema que funcionaba… hasta que deja de hacerlo

Según fuentes gubernamentales, la normativa vigente permite demasiadas lagunas. No existe una formación obligatoria unificada, los controles de idoneidad son limitados y las inspecciones dependen en exceso del estado federado en el que se opere.

Traducido al lenguaje real: el control es desigual, la información no se comparte bien y los problemas no siempre dejan rastro. Un empleado o una empresa con antecedentes en una región puede reaparecer tranquilamente en otra sin que nadie tenga una visión completa del historial.

Para eventos pequeños, esto puede pasar desapercibido. Para Eurovisión, no.

El registro nacional: la pieza clave

El eje central de la reforma es la creación de un registro nacional de sanciones administrativas en el sector de la seguridad privada. Un sistema que permita a las autoridades saber quién ha incumplido normas, dónde y cuántas veces.

No es una medida espectacular, pero sí fundamental. La idea es sencilla: que los problemas no desaparezcan al cruzar una frontera regional. Que la responsabilidad sea real y que las decisiones se tomen con información completa, no a ciegas.

Junto a esto, el gobierno estudia endurecer los requisitos de formación y certificación, así como definir mejor las funciones y límites del personal de seguridad, especialmente en eventos internacionales donde la línea entre “control de accesos” y “gestión de situaciones críticas” es muy fina.

El gran interrogante: el tiempo

La intención es que estos cambios estén aprobados por el parlamento antes de mayo de 2026, para que puedan aplicarse en Eurovisión. Sobre el papel, suena razonable. En la práctica, el calendario es ajustado.

Los sindicatos ya han puesto el dedo en la llaga: muchos contratos de seguridad vinculados a Eurovisión ya se han licitado con la normativa antigua. Y eso abre una pregunta incómoda pero necesaria: aunque la ley cambie, ¿cambiará realmente lo que ocurra sobre el terreno?

Eurovisión como prueba de estrés

Nada de esto nace exclusivamente por Eurovisión, pero el festival actúa como un potente amplificador. Obliga a revisar sistemas que llevaban años funcionando por inercia.

Desde una perspectiva eurofán, este debate no es secundario. La seguridad, la profesionalidad y la claridad de responsabilidades forman parte de la credibilidad del evento tanto como el sonido o la iluminación. No se ve en pantalla, pero se nota cuando falla.

Queda por ver si Austria llega a tiempo y si estas reformas tienen impacto real en Viena 2026. Pero reconocer que el problema existe y empezar a abordarlo antes de que lleguen las delegaciones ya es un paso importante.

Y sí, probablemente es un paso que habría sido necesario incluso sin Eurovisión de por medio.

Fuente: thelocal

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