Moldavia se viene arriba: Satoshi gana la Selecţia Naţională 2026 con “Viva, Moldova”

Moldavia ha hablado. Y lo ha hecho a voz en cuello.

Satoshi se ha proclamado ganador de la Selecţia Naţională 2026 con “Viva, Moldova”, una propuesta que no pide perdón por existir y que deja claro que el país vuelve a Eurovisión con ganas de que se le note.

La final, celebrada en el Chișinău Arena, reunió a 16 artistas y fue un pequeño resumen de todo lo que Moldavia sabe hacer cuando se pone creativa: canciones eurovisivas de manual, baladas intensitas, pinceladas de folk y hasta rock con aroma patriótico. Un menú variado. Y sin miedo.

Un jurado que no vino de paseo

El ganador se decidió mediante la clásica combinación de televoto + jurado nacional + jurado internacional, y ojo al currículum de quienes votaban.

Entre los nombres estaban JamalaEfendi y Paula Seling. Gente que sabe perfectamente qué canción aguanta tres minutos… y cuál se cae en el segundo estribillo.

Y, por una vez, todos estuvieron bastante alineados.

Los resultados, sin marear demasiado

Jurado nacional

  • Satoshi – “Viva, Moldova”: 12 puntos
  • Pavel Orlov – “Can’t Say Goodbye”: 10 puntos
  • Catalina Solomac – “Pink Margarita”: 8 puntos

Jurado internacional

  • Satoshi – “Viva, Moldova”: 12 puntos
  • DAYANA – “Doina”: 10 puntos
  • Pavel Orlov – “Can’t Say Goodbye”: 8 puntos

Televoto

  • Satoshi – “Viva, Moldova”: 12 puntos
  • Catalina Solomac – “Pink Margarita”: 10 puntos
  • Pavel Orlov – “Can’t Say Goodbye”: 8 puntos

Clasificación final

  1. Satoshi – “Viva, Moldova”
  2. Pavel Orlov – “Can’t Say Goodbye”
  3. Catalina Solomac – “Pink Margarita”

Cuando jurados y público coinciden así, suele significar una cosa: el ganador estaba bastante claro.

Moldavia vuelve a Eurovisión sin pasar desapercibida

Tras un año de ausencia en el Festival de Eurovisión, Moldavia regresa con una propuesta que no intenta disimular su identidad. “Viva, Moldova” no busca ser neutra ni internacional a toda costa. Busca ser muy Moldavia.

Y eso, en Eurovisión, a veces suma más que restar.

El objetivo ahora está claro: hacerlo mejor que Natalia Barbu, que el año pasado en Malmö se quedó a las puertas de la final. Con una canción clara, un mensaje directo y un país con ganas de reivindicarse, Moldavia apunta más alto esta vez.

¿Funcionará en Europa? Ya se verá.
Pero una cosa está clara: Moldavia ha vuelto… y no piensa entrar de puntillas.

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