Georgia tira de memoria larga y envía a Bzikebi a Eurovisión 2026

Georgia ha tomado una decisión curiosa. Y cuanto más la miras, más sentido tiene.

El país caucásico ha confirmado que Bzikebi será su representante en el Eurovision Song Contest 2026, que se celebrará en Viena. Para quien tenga buena memoria eurovisiva, el nombre no es nuevo: Bzikebi ganó Eurovisión Junior en 2008y lo hizo, además, regalándole a Georgia su primera victoria en la historia del certamen infantil.

Han pasado casi dos décadas desde aquello. Y eso cambia bastante las cosas.

De selección infantil a fenómeno nacional

Bzikebi nació en Tiflis en 2008 de una forma bastante poco planificada. Sus tres integrantes —Giorgi ShiolashviliMariam Tatulashvili y Mariam Kikuaishvili— se presentaron inicialmente por separado a la preselección georgiana de Eurovisión Junior. Fue el jurado quien decidió unirlos en un solo grupo.

El experimento salió mejor de lo esperado.

Con solo diez años, se convirtieron en los participantes más jóvenes de aquella edición, ganaron la selección nacional con autoridad y viajaron a Limassol, donde terminaron llevándose el trofeo. Su canción destacó por energía, personalidad y una identidad muy clara, algo que en Junior suele marcar la diferencia.

Tras la victoria, publicaron el álbum Zabuzey, cuyas canciones todavía hoy mucha gente en Georgia recuerda sin necesidad de buscarlas.

Dieciocho años de silencio no son casualidad

Después de aquel éxito precoz, Bzikebi desapareció del foco mediático. No hubo intentos de estirar la fama ni de reconvertir el proyecto a toda costa. Simplemente, el grupo se apartó.

Ahora, 18 años después, regresan con otra edad, otra experiencia y, según ha adelantado la televisión pública, con una visión musical completamente distinta. No vuelven como un recuerdo infantil ni como un guiño fácil a la nostalgia.

Y eso es clave.

Una elección más pensada de lo que parece

A primera vista, enviar a antiguos ganadores de Eurovisión Junior podría parecer un gesto simbólico. Pero Georgia no suele tomar decisiones por puro sentimentalismo. El país ha demostrado muchas veces que confía en trayectorias largas y en artistas que saben de dónde vienen.

Aquí no se trata de repetir 2008. Se trata de ver qué puede ofrecer hoy un grupo que creció lejos del ruido, sin la presión constante de mantenerse visible.

Eurovisión 2026 no les va a pedir que sean niños otra vez. Les va a pedir que sean competitivos ahora.

Rumbo a Viena, con otra mirada

El escenario que espera a Bzikebi en Viena no tiene nada que ver con el de Eurovisión Junior. Es más grande, más exigente y menos indulgente. Pero también ofrece algo distinto: espacio para mostrar evolución.

Georgia no está apostando por el golpe de efecto. Está apostando por una historia que se retoma con calma.

Falta lo más importante, claro: la canción.
Y ahí, como siempre, se decidirá todo.

Fuente: 1tv

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