AGRIDOCE avisan: si ganan el Festival da Canção, no irán a Eurovisión 2026

El Festival da Canção 2026 todavía no ha celebrado su final y ya se enfrenta a un escenario incómodo, de esos que no vienen en el reglamento. El grupo AGRIDOCE, una de las propuestas en competición, ha anunciado públicamente que no representará a Portugal en Eurovisión 2026 en caso de victoria.
El aviso llegó esta tarde a través de redes sociales y pone fin a días de especulación. Si las circunstancias actuales se mantienen, dicen, no cruzarán ese paso. No hay ambigüedad ni letra pequeña.
Una decisión tomada sin prisas (y sin espectáculo)
AGRIDOCE, formado por Joana Banza, Margarida Castanheira y Sofia Jorge, ya había adelantado que tomaría una decisión después del concurso. Ahora explican por qué han hablado antes de tiempo: necesitaban hacerlo juntas, sin presión externa y cuando las tres estuvieran alineadas.
El tono del comunicado es clave. No hay dramatismo ni ganas de protagonismo. Tampoco amenazas. Lo que hay es una postura pensada, discutida y asumida como grupo. Algo que, en pleno calendario eurovisivo, no es tan habitual como parece.
“La realidad sigue siendo la misma”
El núcleo de su posición está claro. AGRIDOCE consideran que la situación humanitaria en Gaza continúa sin consecuencias proporcionales para Israel y que, al permitir su participación en Eurovision Song Contest 2026, el festival contribuye a una normalización que ellas no están dispuestas a aceptar.
En su mensaje hablan de un mundo que “sigue compactuando” y de una realidad que no ha cambiado lo suficiente como para justificar su presencia en el concurso internacional. Con ello, se suman a otros artistas europeos que ya han anunciado su boicot a Eurovisión mientras Israel siga formando parte del certamen.
¿Y ahora qué pasa con el Festival da Canção?
La gran pregunta es evidente: ¿qué ocurre si AGRIDOCE gana?
El Festival da Canção siempre ha sido un espacio donde caben discursos personales, identidades artísticas fuertes y, a veces, mensajes políticos. Pero este caso va un paso más allá. Aquí no se trata de una canción con contenido crítico, sino de una posible ganadora que rechazaría el premio en su forma tradicional.
De repente, ganar no significa automáticamente viajar a Eurovisión. Y eso obliga a RTP, al concurso y al público a plantearse algo que rara vez se pone sobre la mesa: ¿qué pesa más, el formato o los principios de quien gana?
No es un caso aislado
Lo de AGRIDOCE no ocurre en el vacío. Forma parte de un clima cada vez más visible en el entorno eurovisivo, donde artistas y profesionales se resisten a separar música y contexto como si nada estuviera pasando fuera del escenario.
Habrá quien lo aplauda y quien lo critique. Lo que ya no parece viable es mirar hacia otro lado y fingir que estas decisiones son anecdóticas.
AGRIDOCE han sido claras.
Si nada cambia, ellas tampoco lo harán.
Y Portugal, como otros países este año, podría encontrarse muy pronto con una victoria que no lleva directamente a Eurovisión, sino a una conversación mucho más incómoda.
Fuentes: ESC Portugal/ Instagram